Las válvulas neumáticas de flujo iniciado, a diferencia de las de flujo libre, tienen una dinámica de fluidos de menor rendimiento: el paso (o la luz) forma una S en su interior, influyendo ligeramente en la velocidad con una presión que tiene un KV menos significativo. Sin embargo, en determinadas situaciones, las válvulas de flujo continuo se eligen por su configuración, que se puede colocar fácilmente en sistemas donde las tuberías están entrelazadas y los espacios no son grandes. Es en estos casos que la válvula de 90° puede ser preferible a la de 45°. Estas válvulas son esenciales para interceptar el flujo de numerosos tipos de fluidos en diversos sectores industriales. La elección de las válvulas, como se mencionó anteriormente, debe realizarse en relación a un análisis de compatibilidad con los distintos tipos de fluidos, teniendo en cuenta los mismos cuatro elementos vistos en la elección de una válvula de paso libre: temperatura mínima y máxima, tipo de fluido, presión mínima y máxima del sistema y KV. Las válvulas neumáticas todo-nada con flujo iniciado en ángulo de 90° han sido diseñadas para ser utilizadas en muchos contextos industriales, donde la gestión de sistemas complejos y las diferentes fases de procesamiento de ciclos repetidos se confían a controles mediante PC, PLC y reguladores de temperatura, capaces de establecer los tiempos de entrada y cierre de los flujos de fluidos en función de los parámetros establecidos en diferentes sectores industriales, desde el textil al alimentario, pero también el químico y petroquímico, la depuración de aguas y más.