Las sondas de conductividad se utilizan para gestionar los niveles de líquido dentro de tanques automáticos. Las aplicaciones clásicas de la gestión del nivel de líquido en un tanque están representadas por la presencia de dos sondas: una señala el nivel mínimo, la otra controla el nivel máximo.
Estos componentes tienen el vástago recubierto de diferentes tipos de PTFE. Las extremidades quedan descubiertas, percibiendo así la masa del líquido. La parte no sumergida de la sonda tiene una pequeña pinza que, gracias a un cable de cobre recubierto conectado a un amplificador de masa que emite un impulso eléctrico, pone en marcha la bomba eléctrica y llena el depósito. Cuando la masa de líquido toca la sonda en el nivel máximo, la señal eléctrica es utilizada por el sistema de control para apagar la bomba eléctrica, evitando que el líquido salga del tanque. La sonda PT100 se utiliza en un lazo de control para informar la temperatura dentro de una cámara de secado o un tanque de líquido. El bulbo de la sonda comunica la temperatura al PLC, que realizará las acciones necesarias para realizar un ciclo de trabajo con las temperaturas establecidas. En el caso de una cámara calentada por un serpentín donde circula vapor, el PLC tendrá que gestionar y mantener una temperatura determinada abriendo o cerrando la válvula de regulación manteniendo los grados establecidos.