Los filtros colectores de suciedad son un elemento esencial para cualquier sistema que involucre tanto fluidos como aire (u otros elementos gaseosos). Gracias al elemento filtrante situado dentro del cuerpo principal, estos filtros retienen partículas suspendidas o pequeños cuerpos sólidos que podrían provocar daños en los sellos de la válvula (entre el obturador y el asiento). Por lo tanto, siempre se recomienda instalar un filtro colector de suciedad antes de cada tipo de válvula.
Las jaulas o cartuchos de filtro, en cambio, están hechos de diferentes tipos de materiales, dependiendo del material que se esté procesando, fluido o gaseoso. Se fabrican con fibras textiles, mallas de chapa perforada o cartuchos con agujeros de diámetro inferior a un milímetro, dependiendo del grado de pureza que requiera la operación. Es importante recordar, sin embargo, que cuanto más fino sea el elemento filtrante, mayor será la pérdida de presión que provocará: por lo tanto, es necesario calibrar cuidadosamente el nivel de filtración.
¿Por qué se utilizan diferentes tipos de baja presión?
Las formas del cuerpo externo de los filtros pueden ser de diferentes características, generalmente inclinados a 45°, pueden ser roscados o bridados, en la tapa existe la posibilidad de inspeccionar el grado de limpieza del filtro desatornillando un tornillo central de la tapa. Las formas del cuerpo externo del filtro pueden ser diferentes. Generalmente este elemento está inclinado a 45° y puede ser roscado o bridado. Además, la tapa garantizará la posibilidad de inspeccionar el grado de limpieza del filtro simplemente desenroscando el tornillo central de la tapa.